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Yeeeu bienvenido al desarrollo inclusivo

A nivel mundial el 20% de la población es discapacitada y en los primeros datos del censo realizado, en Argentina es el 7,2%, considerando solo las discapacidades de origen psicofísico, que si uno lo amplia a otro tipo de discapacidades de origen social, el porcentaje llega al 20%. Es un número que obliga a reflexionar sobre la gravedad del tema

Según ese  porcentaje,  hay una falta de competencia de los jóvenes para incorporarse a la vida social, a ser miembros responsables de una familia y a la vida laboral, pero esto se observa en la Universidad, donde se supone que el grueso de los jóvenes no son personas con discapacidad, sin embargo no saben escribir, no saben abstraer, lo que podríamos llamar “discapacidad sin deficiencia”, tanto o más que las personas que tienen un problema específico.

El tema puede ser analizado desde varias aristas:

En primer lugar la cuestión de las normas, si la legislación verdaderamente otorga apoyo a las personas con discapacidad. En esto también hay una enorme discusión, incluso en Europa y en los países del norte. El término de discriminación positiva compensatoria  al que muchos grupos de activistas sociales del área de discapacidad rechazan porque dicen que eso no debiera existir si se hubiesen dado las condiciones básicas para la integración social de las personas con discapacidad. Estoy de acuerdo con esto, pero en países subdesarrollados o en vías de desarrollo o con enormes carencias, la supresión de esos “apoyos especiales” implicaría la marginación total de las personas con discapacidad. Así se entiende que es importante que sigan existiendo medidas de focalización, así como se focaliza el gasto público en los sectores de pobreza o en otras minorías discriminadas también, y de hecho existen normas jurídicas que brindan un apoyo particular a este colectivo.

Entonces, por un lado la legislación; segundo el cumplimiento de la misma, porque sabemos que la norma existe y la ley es buena, pero no se cumple o como no está reglamentada no se aplica y el grado de sanción por ese incumplimiento es mínimo, porque además socialmente tampoco está incorporado que son derechos de las personas con discapacidad, es decir que no son dádivas bondadosas hacia las personas con discapacidad si no que se trata de sus propios derechos. Aquí aparecen empresas como Yeeeu que trabajan desde la perspectiva de la ciudadanía y la conciencia ciudadana.

La persona con discapacidad es un ciudadano, no  sólo del adulto que alcanza la ciudadanía, si no del niño  que debe prepararse para ser un ciudadano. Emprendimientos como el Call Center de Yeeeu brindan las condiciones a través de la inclusión en el mercado laboral para la toma de conciencia ciudadana y el ejercicio de los derechos civiles, políticos y sociales de las personas con discapacidad. Este tipo de iniciativas no sólo benefician a las personas con discapacidad;  involucra prácticamente a todos los sectores de la actividad pública porque el tema de la discapacidad es un tema transversal y esto incitaría acciones en salud, en educación, en cultura, en el trabajo, el aspecto cultural etc.  Debe haber una integración total de las personas con discapacidad a los espacios comunes de la sociedad para que no haya una “cultura para discapacitado”.

La inclusión en el mercado laboral tiene por esto su máximo valor y tomando el ejemplo de la compañía Yeeeu que con su pasión por ganar brinda a sus clientes un servicio de excelencia basados en las capacidades de sus empleados con discapacidad que son altamente preparados para prestar las tareas que realizan.